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Romorantin, la capital de Francia... casi

Relais & Châteaux

Romorantin, la capital de Francia... casi


Aunque hoy en día Romorantin es una pequeña y tranquila localidad —un lugar maravilloso para pasar unos días felices a orillas del río Sauldre—, en el siglo XVI bien podría haberse convertido en el corazón palpitante del Reino de Francia.

Impulsado por la ambición de Luisa de Saboya y el espíritu audaz de su hijo Francisco I, este ambicioso proyecto pretendía trasladar la capital desde París —considerada demasiado vulnerable a los ataques enemigos— a esta pequeña población de la región de Sologne y transformarla en una "ciudad ideal".

Para hacer realidad este sueño, el rey recurrió al genio de Leonardo da Vinci. El maestro italiano, que por aquel entonces residía en Clos Lucé, diseñó un plan urbanístico revolucionario que incluía sistemas de canales de dos niveles (uno para agua potable y otro para el comercio y la industria), viviendas con agua corriente e incluso un sistema de alcantarillado muy adelantado a su tiempo. Romorantin estaba destinada a ser una ciudad modelo que aunara higiene, modernidad y prestigio.

Los documentos de archivo dan fe de la magnitud de la empresa: en 1518 se asignaron 4.000 libras de oro para hacer navegable el río Sauldre, el primer paso hacia una red fluvial diseñada para conectar la costa atlántica con el Mediterráneo. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Con la muerte de Leonardo da Vinci en 1519, el proyecto perdió a su artífice. Además, los brotes de malaria azotaron las obras, mientras que el tesoro real —agotado por las Guerras de Italia— ya no podía financiar una iniciativa tan ambiciosa.

Posteriormente, Francisco I centró su atención en Chambord, donde implementó algunas de las innovaciones concebidas originalmente para Romorantin, como la famosa escalera de doble hélice. No obstante, aún perduran vestigios del proyecto: en 2015 se descubrieron los cimientos del palacio real y la variedad de uva "Romorantin" —introducida por Luisa de Saboya— mantiene vivo este sueño inacabado. Quienes deseen seguir la pista de esta historia poco conocida encontrarán habitaciones y suites en el "Grand Hôtel du Lion d’Or 1774", situado en el corazón de nuestra "ciudad ideal": el mismo lugar que estuvo a punto de convertirse en la capital de Francia.

Hotel Lion d'Or 1774
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